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blog (gluten-free)

el blog de una celiaca adulta (destinos, restaurantes, recetas, vida diaria y anécdotas sobre la celiaquía)

Londres: una ciudad amable para celíacos (I). La cadena de restaurantes japoneses Wagamama

Dicen que una se acuerda de Santa Bárbara cuando truena, y yo hoy no me he acordado de Santa Bárbara pero sí de que abrí un blog sobre ser celíaca, viajar y (sobre)vivir en ciudades y países donde todo o casi todo nos llega industrializado y a menudo contaminado, el gran problema de los que tenemos que alimentarnos sin gluten. Después de algunas semanas difíciles (una mudanza, asuntos familiares y vacaciones), prometo volver a actualizar más a menudo este blog, que no pretende más que compartir información y experiencias sobre cómo comer dentro y fuera de casa con una alimentación sin gluten.

Decía lo de Santa Bárbara y lo de que me acordé de que llevaba ya un tiempo sin actualizar el blog porque ayer fue uno de esos días en los que a pesar de haber encontrado un restaurante con un menú con opción sin gluten, al final me puse enferma, con los síntomas típicos, justo después de terminar de comer. Esto es algo que nos daría para una larga conversación sobre el grado de celiaquía en cada uno de los enfermos, los síntomas (tantos y tan diferentes) en cada persona, y la parte psicológica que influye tanto como la física: el miedo. La gran culpable: la contaminación cruzada.

ayer menú

Ayer en uno de los restaurantes de la cadena Wagamama. Menú: chahan, sopa miso y zumo natural de fresas, manzana, naranja e hierbabuena.

Los celíacos, sobre todo en el caso de los celíacos recién diagnosticados, pueden llegar a desarrollar un miedo a comer fuera de casa e incluso en la casa de familiares que, a pesar de conocer la enfermedad, no están acostumbrados a una manipulación de alimentos sin gluten. Es el problema de la contaminación cruzada. Sobre este miedo desarrollado en muchos casos de celíacos adultos se han escrito cosas, aquí tienen algunos comentarios y respuestas a ciertas preguntas en un documento elaborado por Mª Dolores García Novo, Jefe de Servicio de Gastroenterología del Hospital Niño Jesús y Blanca Esteban Luna, del Servcio de Dietética de la Asociación de Celíacos de Madrid.

No es un documento muy extenso pero da respuestas a algunas de las preguntas básicas que se hacen los celíacos o familiares de celíacos recién diagnosticados. Pienso que es muy importante, como en el desarrollo y tratamiento de cualquier enfermedad, el reconocimiento del miedo, su aceptación por la parte del enfermo, así como de la de sus familiares y resto de personas de su entorno, en la primera etapa de la enfermedad. Sólo así se puede luego trabajar el miedo y el resto de síntomas psicológicos que llegan como consecuencia de los síntomas físicos y de la enfermedad misma. La celiaquía no es una enfermedad grave si se diagnostica a tiempo y se lleva una severa dieta sin gluten, pero el estilo de vida e incluso el país en el que se vive, influirán sin duda en la calidad de vida del celíaco, en la facilidad para encontrar productos sin gluten dentro y fuera de casa y hasta en el estado anímico.

Ya he hablado en anteriores posts de mi caso respecto al diagnóstico y a las primeras semanas tratando de llevar un alimentación sin gluten. Aún no hace un año que comencé la dieta y aún no siento que mi intestino esté recuperado después de este tiempo, pero créanme que diez meses después del diagnóstico empiezo a notar una mejoría considerable. Y no sólo en los síntomas físicos, tambien en el control de ese miedo y en la parte psicológica que puede afectar a la sociabilidad de algunos enfermos.

Buena parte de esta mejoría física y psíquica se la debo a un cambio en mi estilo de vida. Después de una mudanza de París a Londres, dispongo ahora de mucho más tiempo para cocinar que antes, para seleccionar y comprar productos variados en tiendas, supermercados e Internet, tengo menos estrés que hace unos meses y soy más consciente de la importancia de la alimentación y el cuidado del cuerpo para que el resto del bienestar físico y psíquico. No voy a dar muchos detalles personales, pero si alguien quiere conocer algunos de los trucos o claves de este cambio, puede contactarme vía e-mail y responderé encantada.

El restaurante del que quería hablarles hoy es uno de los muchos de la cadena de restaurantes japoneses Wagamama. Es en realidad una cadena de comida rápida japonesa inspirada en la comida tradicional de este país. Tiene una buena calidad precio, una comida normal con bebida puede salir por unos 15 euros aproximadamente. Muchos de los restaurantes están situados en el sótano de un edificio, incluso si la cocina está a la vista en la primera planta, y éste es quizá uno de los puntos negativos que les veo, porque puede resultar algo claustrofóbico si hay muchísima gente a la hora más demandada para comer. Las mesas son corridas y pueden sentarte al lado de alguien desconocido, pero esto para alguien que viene de París no es algo poco habitual. El servicio es muy bueno: en general los camareros son agradables y atentos, amables, y el tema de la celiaquía y del resto de intolerancias alimenticias se lo toman bien en serio. Tienen un libro detallado con cada uno de los productos y platos que pueden hacerse sin gluten (también para vegetarianos o intolerantes a los frutos secos, lactosa, etc).

sopa menú

El menú de la primera vez en otro de los restaurantes: chahan, sopa miso y gyoza sin gluten.

Ayer fue la segunda vez que fui y, aunque no sé qué pudo haber sido lo que provocó la contaminación cruzada, pienso seguir yendo porque me encanta la comida japonesa. Uno de mis platos preferidos es el Chahan, ¡está delicioso!, y tienen también salsa de soja sin gluten para poder sazonar el plato.

Hay muchos de estos restaurantes por todo Londres, pueden consultar la lista de todos ellos, también por otras ciudades inglesas, en la web.

Al irnos, nos acercamos a los camareros para avisarles de que algo en la comida debía de haber sido contaminado. Fue la primera vez que en un restaurante, además de pedirme disculpas y preguntarme si necesitaba un médico, me devolvieron el dinero del almuerzo con dos vales de comida por 15 euros cada uno y una botella grande de agua para evitar la deshidratación.

Por esto, de la misma forma que cada vez que algo me vuelve a sentar mal por culpa de la contaminación cruzada y vuelvo a desesperarme, cuando me pasa algo así me doy cuenta de que es muy importante seguir siendo paciente y no dejar que el miedo te impida seguir descubriendo sitios en los que se ofrece un menú sin gluten. Si algo he desarrollado en este último tiempo, además de la fortaleza, es el sentido del humor.

Les recomiendo pues, ya sean celíacos, veganos o vegetarianos, intolerantes a la lactosa y demás, esta cadena de restaurantes japoneses en las que el servicio es bueno y la comida deliciosa. Tienen, también, helados sin gluten con y sin lactosa para el postre.

helado

Helado natural de frambuesa, sin gluten y sin lactosa

¡Buen provecho con palillos!

Mi evaluación de los restaurantes japoneses Wagamama (de 1* a 5*****):

Comida: ***

Servicio: ****

Precio: ****

Ambiente: **