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blog (poesía)

El futuro tiene forma de huracán es un verso de uno de los poemas finales de La selva en que caí (Torremozas, 2007). Este blog nació, bajo otra dirección en 2009, con el objetivo de difundir la cultura en general y la poesía en particular, con especial interés en la creación de los más jóvenes y en la creación de las mujeres.

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Impidamos que llegue el año nuevo

Cuando llega septiembre suelo decir que los propósitos no deben acompañarnos solo al final del verano, cuando llega diciembre suelo decir lo mismo, que los recuentos llevan consigo algunas trampas. A pesar de todo, hago a menudo recuentos y me marco objetivos y pongo propósitos, propósitos que luego cumplo a veces y otras no.

Estos días están pasando con un ritmo extraño, con el vértigo y el estrés de quien pretende llevar adelante más de lo que en realidad se puede y con la pesadez de la nostalgia, las preguntas y las ausencias.

Este año llegó con cambios y va a irse con más cambios. Londres ha terminado siendo un paréntesis que no sé si volverá y 2014 me va a dejar viajar mucho más y más lejos de lo que hubiese apostado si alguien me hubiese hecho la pregunta antes de que empezara el año. Mientras, ha habido más trabajo de oficina, muchas clases de universidad de noche, clases de flamenco, volvió la poesía en libro y reconocimientos, he aprendido las lecciones y voy a graduarme dentro de dos días en diseño gráfico (por fin he aprendido a dibujar con el mismo cacharro con el que escribo). En estos últimos meses me he demostrado a mí misma que los verdaderos amigos están ahí estén donde estén y pasen los años que pasen y he aprendido, también, que al amor le duelen los despistes. Dentro de unos días viajo a Asia, visitaré varios países y podré decir eso que llevo media vida queriendo decir: estoy en la Cochinchina.

No sé del futuro, solo sé ahora mismo de esos propósitos de los que hablaba al principio, y todos los propósitos dependen de la suerte, así que a finales de año veremos si me ha acompañado una poca. Mientras, os digo que ando trabajando en ese futuro próximo y que, aunque cansada y con la sensación de que no llego a todo lo que me gustaría, el trabajo busca una vida más viva.

Voy a tomarme unos días de descanso. Mis maletas no se parecen en nada a las de antes: ahora hay un cuarto de ropa, más de dos cuartos de comida sin gluten y lo poco queda es para la cámara de fotos, los libros y la libreta. Ahora viajo también con tarjetas que explican cómo debo alimentarme. Y me acuerdo de que esto no debiera ser gran cosa, si no fuera porque viajar y ser celiaca no son dos cosas que vayan muy de la mano. A la vuelta me esperan un libro nuevo, un recital en Sevilla, celebraciones con las amigas y la familia y la recta final para despedir a este año que, casi al cincuenta y cincuenta por cierto, se está yendo triste y con ganas de celebrar. Sigo empeñada en reírme de todo lo maldito. Veremos a ver quién gana. 

Despedida

 

Ven, ya no tengo miedo,

he limpiado mi cuerpo de todos los peligros.

Para despedirnos, cerremos los ojos,

paremos el ritmo de los días,

impidamos que llegue el año nuevo.

 

Inédito, del libro "Documentum" - Premio Carmen Conde (Torremozas, en prensa).