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blog (poesía)

El futuro tiene forma de huracán es un verso de uno de los poemas finales de La selva en que caí (Torremozas, 2007). Este blog nació, bajo otra dirección en 2009, con el objetivo de difundir la cultura en general y la poesía en particular, con especial interés en la creación de los más jóvenes y en la creación de las mujeres.

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¿A quién le duele el corazón?

 

Dame de beber que tengo sed, y habrá quien te ofrezca la botella vacía: no por maldad, no siempre por maldad, sino para que puedas aprender. 

Este año no voy a despedirme de 2014, aunque creáis que lo esté haciendo al final de estas líneas. No me voy a despedir porque además de que no me gustan las listas ni los recuentos, me gustan aún menos las navidades y las últimas fueron especialmente difíciles y duras: los míos las pasamos en una habitación de un hospital despidiendo a una de las nuestras ante el limbo.

Cuando el año pasado quise decir adiós a 2013 ni se me había pasado por la cabeza que París volvería a ser la ciudad de mi rutina después del verano de este 2014. No lo podía imaginar porque después de Londres había otros destinos previstos, Nueva York y Honolulú o vete tú a saber qué, pero no estaba entre los destinos posibles el de París. Y aquí estoy, tras poco más de dos meses que me han parecido años, instalada de nuevo en una caja de cerillas de 20 metros cuadrados recuperando parte de mi vida anterior, buscando la nueva, porque un día alguien que me traicionó me hizo reaccionar, hacer las maletas, y pensar en lo importante de la autonomía.

Siento miradas de lástima a menudo, en la oficina, con algunos amigos, y no hace falta negar que el camino del aprendizaje se empeña en ser duro bastantes veces, pero no necesito la lástima. Necesito tiempo, tal vez eso sí, pero si algo me salva, eso, estoy segura, son mis manos, mi cabeza y la parte izquierda de mi corazón. ¿Por qué os cuento esto, por qué sigo contando parte de mi vida en un sitio que puede leer quien quiera? (y os lo explico sobre todo a los silenciosos en estos lares): porque estoy cansada de escuchar que todo es una mierda cuando la mierda que tenemos en nuestras manos podría dejar de ser menos mierda si quisiéramos.

No, no se puede encontrar un trabajo de la noche a la mañana en determinados lugares como en mi país, España, si eres joven y a pesar de la sobreformación. No se puede curar una enfermedad que no está diagnosticada o es crónica. No podemos hacer nada ante la muerte. Es muy difícil huir de la violencia. Pero hay dolores que son más controlables, que están más en nuestras manos, y esos dolores pueden ser el de la frustración o el amor. Así que, queridos, esto os lo dice una que tiene el corazón hecho añicos pero que en dos meses ha recuperado su puesto de trabajo, ha retomado las clases de flamenco, ha vuelto a escribir, va a sacar a la luz una revista feminista de creación y ensayo junto a otra compañera, planea viajes y cursos de fotografía para el año que viene, se ha vuelto a inscribir en la Universidad para retomar la Filología y planea comenzar un voluntariado con refugiados sirios.

¿Y a vosotros, os duele el corazón?