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quién soy

Quién soy

¡Hola! Me llamo Sara Herrera Peralta o Sara Hepe, que es más divertido y sigue recordándome de dónde vengo. Nací en Jerez de la Frontera (España, 1980) y pasé mi infancia en Trebujena, el pueblo de mi familia paterna. Soy poeta (he publicado 10 libros de poesía), diseñadora gráficacrafter y aficionada al baile flamenco, la fotografía o el collage. Obsesionada con los colores, me interesa mucho todo lo hecho a mano: mis creaciones buscan un estilo fresco, desenfadado y divertido. El humor me parece una buena alternativa ante la vida, como a Szymborska, así que a veces la ironía también está presente en mi obra poética. La mezcla de mi pasión por la literatura y el diseño gráfico la busco en proyectos editoriales: me encanta trabajar con libros, revistas y cualquier tipo de proyecto que guarde relación con la palabra. Poco de todo esto me da de comer, así que para lo alimenticio, trabajo como Creative Communication Expert en el departamento de Comunicación de una empresa privada. Soy también co-fundadora del proyecto creativo Poetic Gnocchi junto a la artista ítalo-argentina Martina Moscariello y fui co-directora y diseñadora de la revista feminista de creación y ensayo Blusa con la escritora y periodista Carmen G. de la Cueva. Trilingüe español, francés, e inglés, trabajo también fuera de mis horarios de oficina como diseñadora gráficatraductora del francés al español y Community Manager. Puedes consultar toda mi experiencia y formación en mi perfil de Linkedin y puedes contactarme para cualquier proyecto o colaboración posible en la dirección sherreraperalta@gmail.com

Actualmente vivo en Toulouse. He vivido, también, además de en Jerez y Trebujena, en otras ciudades como San Sebastián, Dublín, Grenoble, Helsinki, Málaga, París o Londres (ciudad que me trae mala suerte). No soy supersticiosa, pero me fío de la astrología y de mi estómago. Te puede sonar muy cursi eso de ser ciudadano del mundo (a mí también), pero es cierto que pienso que una termina siendo un poco de los lugares que habita junto a las personas que acompañan en el camino.

Si tengo que elegir una sola pasión, a pesar de que se me da mal elegir, priorizar o hacer menos de tres cosas al mismo tiempo, diría que esa pasión es viajar. Quiero morirme teniendo la sensación de que pisé al menos la mitad de los países con los que sueño. Son las personas las que me obsesionan: si sueño con paisajes desérticos y trozos de mar en los que aún no me he bañado, sueño aún más con conocer a mucha gente de culturas y orígenes diferentes. Me atrae todo lo extraño o desconocido, quizá porque mi mayor defecto-virtud es la curiosidad. Tampoco me importaría morirme bailando cualquier palo del flamenco. Aún no bailo como me gustaría porque soy mala andaluza y empecé a bailar en París, pero me empeño en mejorar el taconeo y no se me da tan mal el movimiento de las manos (creo que porque mi ex-profesor de piano me machacó los dedos). 

También me gusta mucho comer, así, en infinitivo y sin sustantivos: me gusta absolutamente todo salvo las alcachofas. Mi debilidad son las patatas fritas. Hace pocos años me diagnosticaron la enfermedad celíaca, así que además de haberme sumergido en el maravilloso mundo de la contaminación cruzada, ahora soy una experta en frutas y verduras (me gustan los pepinos). Por esta razón encontrarás también mucha ilustración sin gluten en esta web.

A veces, cuando las vacaciones o el escaso tiempo libre que me queda después de horas y horas de oficina me dejan, participo en proyectos no lucrativos. Me parece que todos tenemos algo de tiempo para ayudar al que está al lado, aunque también me parece que no merece la pena hacerlo si no somos capaces de ocuparnos de los que tenemos más cerca.

Tengo tres mujeres de cabecera: ellas son Louise BourgeoisWislawa Szymborska y Frida Kahlo. De ellas he aprendido a hurgar en el pasado para construir con más calma el futuro, a comprender lo crudo o a crecer frente a las tormentas. Soy feminista.

Poco más, salvo que esta web, aunque tenga muchas secciones diferentes, existe principalmente por la poesía. No soy tan multifacética como algunas personas piensan. Al fin y al cabo la poesía, la ilustración, el flamenco o la fotografía son todas facetas con algo en común: la curiosidad y las historias. Ése es el porqué de todo: porque soy curiosa y porque me gusta contar historias. Creo en el poder de la palabra quizá no para cambiar ni salvar vidas (por desgracia), pero sí para comunicar/nos de una forma que creo más honesta frente al sistema actual que nos empuja.  Hace tiempo que ando empeñada en buscar la belleza. La poesía ha sido para mí una medicina y es también una forma de celebrar la vida, así que, junto a la meditación, tengo en ella un instrumento para la la fiesta, la alegría o los ajustes de cuentas.